Aprovechando que es Navidad, este es un buenísimo regalo.
Aprovechando que es Navidad, este es un buenísimo regalo.
Hemos recorrido el tramo entre Cabañas de Ebro y Torres de Berrellén y la verdad que ha sido alucinante. Un vergel a un lado y a otro, y el Ebro meciéndonos y arrastrandonos con su suave corriente. Garzas imperiales y reales, garcetas, cigüeñas... sólo nos ha faltado ver algún martín pescador, pero la verdad es que era una gozada ver la maravilla de río que tenemos y no sabemos cuidar. También nos han enseñado yeseras, cañones de sal, acantilados, ruinas, balsas de paso, y sobre todo cómo un río tiene que tener su propia dinámica para estar vivo de verdad.
Y menos barquichuelos solares de mentira que nos calzan los de la Expo y obligan a hacer dragados y azudes. Eso no es más que basura. Un ejemplo de cómo matar a un río con presas es el Jalón, que en su desembocadura al Ebro más parecía que éste se metía en su afluente que al revés, que es como debiera ser. ¿Por qué? porque en sus 150 kilómetros tiene alrededor de 30 presas y azudes que lo colapsan como el puto colesterol.
Y los ebronautas, una maravilla. Nos han atendido Jara y Óscar, y es una delicia hacer el recorrido con ellos, porque se nota que es su pasión y lo disfrutan de verdad... y te contagian.
Ideal para coles, familias, despedidas de soltero... yo qué se. Además, están la bolsa de actividades del Ayuntamiento y si consigues reunir a un grupo de diez personas o más la tarifa es mucho más reducida.
También tienen un blog, aunque no muy actualizadillo, pero que merece la pena echar un vistazo. Ebro blog
Prometo colgar las fotillos mañana.
Dedicado a todos aquellos a los que os hierve la sangre cuando veis los lavados de cara verdes que las grandes empresas eléctricas hacen con su publicidad en televisión, y en los que parece que hay que darles las gracias por proteger la Tierra...
A pesar de que soy crítica con el modo de trabajar de Greenpeace, hay que reconocer que tienen su función social ya que por lo menos con sus campañas-show ponen los problemas sobre la mesa durante un par de días (entre otras cosas, claro).
